4 recursos con los que aprendí inglés en los ochenta

los ochenta

Bienvenidos a una nueva entrada de Yentelman, el blog en el que aprenderéis inglés y, si os descuidáis, hasta español. Hoy me sentía nostálgico y me he puesto a recordar mi infancia, que transcurrió plácidamente en los ochenta. Aquellos tiempos en los que no había smartphones, ni internet, y la tele se veía en dos canales porque ni siquiera existían las privadas. Aquellos tiempos ahora perdidos (que cantaba La Frontera) cuando las trufas de Sabrina tenían más poder que Alianza Popular (que canta El Reno Renardo). Y he empezado a pensar en cómo los de mi quinta aprendíamos inglés en aquella época.

Ya he comentado alguna vez que mi inglés proviene de una mezcolanza de estilos y fuentes que van desde mi primera profesora particular hasta los combates de la WWF cuando los ponían en la Eurosport. Pero hay cuatro recursos que recuerdo con especial cariño de aquella época, y son los que voy a comentar ahora, cuando os cuente cómo aprendí inglés en los años ochenta.

1. Smith’s Car

Smith's Car

Este es un pequeño homenaje a mis compañeros de colegio, algunos de los cuales aún tengo la suerte de conservar como muy buenos amigos. Smith’s Car fue la primera lectura graduada a la que nos enfrentamos en aquella época, y estoy seguro de que todos los que compartieron aula conmigo la recuerdan (ésta y Joe and the Wicked Witch).

La obra maestra de George P. McCallum nos cuenta la historia del Sr. Smith, quien construye su propio coche con ayuda de su familia. Tras participar en una carrera con el bólido de su invención, un millonario le ofrece el oro y el moro por su coche personalizado, pero Smith se niega a venderlo. Acuciado por las deudas, pero incapaz de deshacerse de su creación, opta por la mejor solución posible: hacer otro coche y vendérselo al tipo, solucionando así tanto sus problemas de dinero como de desplazamiento al conservar su «Smith’s» original.

Inevitable acordarse de esto...

Inevitable acordarse de Homer y su coche…

A lo largo de mi vida he leído muchos libros, y en mi época de estudiante de inglés (sí, este su seguro servidor, el Sr. Yentelman, también estuvo al otro lado de la barrera en sus tiempos mozos), muchas lecturas graduadas; pero Smith’s Car es la que me marcó. Por desgracia, tanto este libro como Joe and the Wicked Witch (otra obra maestra) llevan años descatalogados, así que supongo que encontrarlos hoy en día será misión imposible (con un poco de suerte, lo tendré en el trastero).

No obstante, quiero lanzar desde aquí una recomendación para todos aquellos lectores y alumnos que estén planteándose qué leer para mejorar su inglés: las lecturas graduadas SIEMPRE son buena idea para empezar. Buscad la más adecuada a vuestro nivel y al tema. Leyendo se adquiere vocabulario, se mejoran las estructuras y se familiariza uno con el idioma que da gusto. ¡¡Leed, leed, malditos!!

2. Follow Me!

Francis Matthews

«Hello. I’m Francis Matthews. My name’s Francis Matthews«.

De esta forma se presentaba el presentador y narrador de la más famosa serie británica para aprender idiomas de la época, la producción de la BBC Follow me!. Inolvidables sus créditos iniciales, con Francis Matthews (a la sazón un respetado actor británico que falleció en 2014) pronunciando con su perfecto acento la exhortación que daba título a la serie.

Follow me! era toda una referencia en aquellos años ochenta, en los que la enseñanza del inglés estaba apenas en pañales (los más jóvenes no lo sabéis, pero hacía muy poco que el inglés había sustituído al francés como segunda lengua en los colegios e institutos), y su estilo netamente británico, con la cabecera de Thames Television al principio, que recordaba a las comedias británicas de la época como Los Roper o Benny Hill, animaban a los televidentes de todas las edades a sentarse delante de la tele para ver estas minilecciones de inglés de apenas 15 minutos cada una.

Era ver esto y empezar a descojonarse. No lo neguéis.

Era ver esto y empezar a descojonarse. No lo neguéis.

Follow me! no sólo gozó de gran popularidad en España. La serie, que constaba de 60 lecciones, fue un tremendo éxito en China, donde hasta 500 millones de personas encendían cada día la televisión para ver a Francis Matthews y a la profesora Kathy Flower impartir sus lecciones. Como decimos los abueletes, ya no se hacen programas como los de antes.

3. Muzzy

Muzzy

«Hi. I’m Muzzy. Big Muzzy»

Seguro que, junto con «Follow me!«, esa es la frase que más se os viene a la cabeza a los de mi quinta cuando se os pregunta por el inglés en los ochenta. Frente a la correción y formalidad de Mr. Matthews, tenemos la otra cara de la moneda. Muzzy es otra producción de la BBC, en esta ocasión claramente orientada al público infantil con el objetivo de enseñarles un inglés sencillo y básico por medio de dibujos animados.

El personaje protagonista, Muzzy, es un corpulento extraterrestre de color verde que aterriza en el reino de Gondoland, donde no tarda en ser detenido por comerse los parquímetros del reino. Tras escapar comiéndose los barrotes de la jaula, Muzzy ayudará a la princesa Sylvia y a Bob, el jardinero, a enfrentarse a Corvax, el malvado científico de palacio.

Como era de esperar, Muzzy triunfó entre los más pequeños debido a sus dibujos claros y sencillos, su humor blanquísimo y sus carismáticos personajes, en especial el protagonista. Muzzy fue objeto de una nueva versión en 2013, a cargo de la empresa Digital Education, pero los episodios clásicos están disponibles en Youtube. ¿He dicho ya que no se hacen series como las de antes?

4. Inlingua

inlingua logo

Inlingua fue mi primera, y única, academia de idiomas. Mis lectores habituales ya saben que no soy muy amigo de las academias, pero recuerdo aquella época con cariño. Tras iniciarme en el aprendizaje del idioma con una profesora particular, mis padres decidieron que ya estaba listo para dar el salto a un entorno más hostil, en el que tendría delante a un profesor nativo que sólo me hablaría en inglés. En los años ochenta, como he dicho antes, el inglés era un idioma «nuevo», y las academias de idiomas no abundaban; fundada en 1968, Inlingua era (y sigue siendo) una de las más respetadas y reputadas academias de idiomas en España y prácticamente en todo el mundo, y ahí es donde fui a parar.

Como comenté en mi popular post «Desmontando el Mito del Profesor Nativo«, me encontré desde buenos profesores hasta mochileros porretas que estaban de paso intentando sacarse unas perras. Lo que no puedo negar es que mi inglés mejoró. Y bastante. Y más importante aún, mantuve (y aumenté) mi gusto no sólo por el idioma, sino por la docencia. Otra cosa es que, como ya he dicho más de una vez,  como profesor intentaré siempre mantenerme lejos de las academias en la medida de lo posible. Pero en su día, y como alumno, Inlingua fue para mí fue un importante pilar sobre el que construir mi inglés.

Y hasta aquí este post nostálgico… ¿Hay algún lector de los que crecieron en los ochenta que quiera compartir sus recuerdos y experiencias acerca de cómo se inició con el inglés? No dejéis de hacerlo en los comentarios, en Facebook o en Twitter!

2 thoughts on “4 recursos con los que aprendí inglés en los ochenta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*
Website