Día Internacional de la Lengua Inglesa: Shakespeare en nuestros días

to be or not to be- Dia internacional de la lengua inglesa

Bienvenidos a una nueva entrada de Yentelman, el blog en el que aprenderéis inglés y, si os descuidáis, hasta español. Hoy volvemos a colaborar con nuestros amigos de EF English Live, pero en esta ocasión quien nos trae el texto de hoy es Mireia Nadal, que nos va a hablar de una fecha importante en la vida de todo aquel interesado en la lengua y la cultura inglesa, la de hoy. ¿Y por qué? os preguntaréis… Dejemos que sea la propia Mireia quien nos lo cuente:

Hoy, 23 de abril, se celebra el Día Internacional de la Lengua Inglesa.

Tal vez os estéis preguntando de donde salió tal idea y cuál es su utilidad. Pues permitidme arrojar un poco de luz sobre el asunto. El Día Internacional de la Lengua Inglesa – que no se os olvide lo de internacional – fue establecido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura o UNESCO, para que no se os canse la lengua. La fiesta, establecida el 19 de octubre de 2010, busca celebrar la diversidad y el multilingüismo cultural de nuestro planeta  a la vez que promueve la igualdad entre los seis idiomas oficiales de la Organización de las Naciones Unidas (Inglés, francés, español, chino, árabe y ruso).

¿Y por qué el 23 de abril y no cualquier otro día?

Me alegra que me hagáis esa pregunta, porque hay una razón de peso. ¿Habéis oído hablar de un tal William Shakespeare? A menos que hayáis estado viviendo bajo una roca el último gritón de años, de seguro sabréis que William Shakespeare era un dramaturgo inglés, o mejor dicho, es EL dramaturgo inglés. La cuestión es que Shakespeare, considerado por muchos como el escritor más importante de la historia (aunque no falta quien cree que Cervantes le daba mil vueltas), nació un 23 de Abril, exactamente el del año 1564. Autor de una prolífica obra, ha sido traducido a un sinnúmero de idiomas y su influencia artística trasciende tiempo y espacio. ¿Alguna vez habéis sentido la necesidad de mirar un cráneo y preguntarle: “ser o no ser, esa es la cuestión”? Bueno, pues tal impulso se lo debéis a Shakespeare.

Hamlet in Who Wants to be a Millionaire

Todo un clásico… internacional.

¿Quién es Shakespeare?

Hagamos un repaso rápido de lo que sabemos: Shakespeare incursionó en el teatro a la tierna edad de 20 años; rápidamente ganó experiencia y fama. Algunos creen que comenzó como actor en roles secundarios. Pronto se vio como pieza importante de la compañía “Chamberlain´s Men” (Los Hombres del Chambelán) que presentaba sus espectáculos en el mítico teatro “Globe” de Londres. La realeza no tardó en verse atraída por su trabajo. La reina Isabel I disfrutó grandemente de sus obras pero el verdadero éxito llegó con el advenimiento de Jacobo I, al punto que la compañía pasó a llamarse “The King´s Men” (Los hombres del Rey) debido al apadrinamiento del monarca. Y no, nada que ver con la película.

Shakespeare trabajó durante casi veinte años como escritor a tiempo completo, generando una rica obra de la cual disfrutamos hoy en día. Detalle curioso, su comedia Cardenio, co-escrita con otro autor y perdida para siempre en el desafortunado incendio del teatro “Globe”, fue inspirada por un episodio de Don Quijote de la Mancha. Una verdadera pena que no dispongamos de una obra donde dos de los escritores más influyentes de nuestra era unieron indirectamente sus intelectos. Pero bueno, que pierdo un poco el norte. Retomemos: Shakespeare se retiró de la escena en 1611 y volvió a su pueblo natal de Stratford-upon-Avon donde finalmente lo encontraría la muerte el 23 de abril de 1616.

Alas, poor Shakespeare!

Alas, poor Shakespeare!

¿Cuánta gente que conozcáis, o de la que hayáis oído hablar, ha nacido y muerto el mismo día? Será un rasgo hecho para la leyenda quizás, o una pura coincidencia. En todo caso, seguro que ya adivináis el porqué de la fecha dada al Día Internacional de la Lengua Inglesa, ¿no?  Pues os invito a leer Hamlet, Macbeth o La Tempestad. Y si no sentís muchos deseos de leer, ¿por qué no echarle un ojo a la adaptación moderna de Romeo y Julieta? Sí, esa donde sale Leonardo DiCaprio.

¿Qué pensaría Shakespeare de una obra como Harry Potter?

Hagamos este ejercicio ahora mismo. La obra de J.K. Rowling es mundialmente conocida pero, ¿sería del gusto de Shakespeare? Consideremos algunas cosas.

Primero: Shakespeare era un dramaturgo, escribía historias cuyo objetivo final era ser representadas en un teatro. Harry Potter no sería probablemente su elección inicial en cuanto a lectura, pero de seguro no podría ignorar su éxito. ¿A lo mejor se aventuraría a hacer una adaptación? Teniendo en cuenta que lo suyo era el arte visual, además del escrito, ¿podría Shakespeare haber dirigido las películas de Harry Potter? Una posibilidad emocionante.

Sin embargo, consideremos un segundo punto: La falta de mensajes complejos podrían provocar un cierto desprecio en el dramaturgo inglés. Sus obras contenían mensajes sencillos para todo mundo y mensajes profundos que requerían un cierto nivel de erudición, además de un evidente lenguaje poético que cayó en desuso. La escritura de J.K. Rowling es sencilla, al igual que los mensajes que transmite. Esto es una evidencia dado que sus textos son dirigidos a los niños; sin embargo, la profundidad de su escritura seduce a también a los adultos. Este punto merece reflexión.

Pero hablemos de lo que los une como autores, nuestra tercera y última consideración. Tanto Shakespeare como Rowling escriben historias que, a pesar de estar ambientadas en escenarios fantásticos o lejanos en la historia, nos permiten identificarnos con sus personajes. Además, tienen un gusto pronunciado por crear nuevas palabras y expresiones. “Quidditch” o “Muggles” no tardarán en llegar al diccionario y las expresiones de Shakespeare están tan ancladas en nuestra vida diaria que usted no lo ha notado. ¿Os suena el dicho “No es oro todo lo que reluce”? adivinad quien acuñó esa frase (en inglés, claro: All that glitters is not gold). Así que, ¿Qué pensaría Shakespeare de Harry Potter? Os dejo como tarea personal construir la respuesta.

No, no fue este.

No, no fue este.

Antes de despedirnos, un consejo (habitual por otra parte en este blog): leed las obras de Shakespeare (y las de Rowling) en idioma original, hay muchos matices que se pierden con la traducción. Y si el inglés se os atraganta, recordad que además de contar con este vuestro seguro servidor, el señor Yentelman, tanto la autora original de este post como su compañero (y también guest blogger en Yentelman) Adrià Izquierdo vienen de parte de EF English Live, un curso de lengua inglesa por internet totalmente flexible con el que podéis aprender desde casa. Con un poco de suerte, en nada de tiempo estaréis leyendo teatro en inglés (aviso: Shakespeare no es fácil) y celebrando el 23 de abril en el idioma adecuado.

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