Whisky (II): Identidad visual

Identidad visual whisky malta

Bienvenidos a una nueva entrada sabadera de culturilla general a cargo de Yentelman, el blog en el que aprenderéis inglés y, si os descuidáis, hasta español. Y a partir de ahora, también podréis hablar un poco de whiskies, ya que continuamos el post del sábado pasado hablando en esta ocasión de cómo los whiskies de distintos tipos y lugares expresan sus características a través de su identidad visual corporativa. Dicho de otro modo: ¿de qué manera un whisky nos transmite su esencia a través de la botella que lo contiene? Vamos a verlo:

 Escocia (single malt) – Tradición

Pure malt scotch whisky

Tradicionales, conservadores y muy directos. Muy aferrados a las raíces de la tierra o de su región característica, lo muestran mediante el fuerte simbolismo de logotipos o isotipos como las letras célticas, las imágenes de las destilerías de turno u otros elementos relacionados con la región donde se han producido.

En su identidad visual, los whiskies escoceses muestran un diseño sencillo, pero claro y muy apreciado por el aficionado. Denotan calidad, saber hacer y gusto por lo exquisito a través del uso de colores dorados, tonos suaves, tipografía clásica y botella por lo general de formas suaves y redondeadas, elementos con una clara reminiscencia del líquido que contiene y de su especial proceso de elaboración (usan sólo cebada malteada, son el producto de una única destilería, doble destilación en alambiques de cobre Pot still…). Todo ello forma parte de esa imagen e identidad tradicional y arraigada a la tierra, a la turba y los manantiales de agua clara.

Escocia (blended Reserva) – Sobriedad

blended malt scotch whisky

Por lo general, los blended de gama alta son muchas veces versiones corregidas y aumentadas de los blendeds tradicionales de inferior calidad (pensemos por ejemplo en las versiones de 12 y 15 años años de clásicos como el J&B, el Cutty Sark o la gama premium de Johnnie Walker). En este sentido, mantienen un look sobrio y similar a la marca madre, sin muchas variaciones en cuanto a la forma de la botella, por ejemplo, de tal manera que recuerdan a la marca popular, aunque están cada vez más intentando conseguir una identidad propia en cuanto a diseño.

Los veteranos como Chivas se mantienen fieles a su imagen habitual de años atrás, aunque con una tendencia a la estilización. En general predominan los colores dorados y negros frente a los blancos de los single malts, siendo tan tradicionales como estos en su identificación con el territorio, aunque ponen mayor énfasis en la logomarca y el etiquetado, más elaborada e incluso barroca en cuanto a diseño.

EE.UU. – Elegancia

identidad visual Bourbon

Los whiskies americanos (ya sean Kentucky Bourbons o Tennesse whiskeys) se asocian indefectiblemente a la imagen del caballero sureño, del crooner estilo Sinatra o del hard boiled detective de la novela negra y sus versiones para el cine. Por ello, marcas emblemáticas como Jack Daniel’s mantienen su logomarca de forma casi inalterada desde hace años, pero lanzan al mercado novedades de alta gama que les permiten experimentar con diseños más atrevidos, aunque sin dejar de lado la elegancia que caracteriza el estilo visual del whiskey americano, un estilo que es también auténtico y genuino.

Al igual que los maltas escoceses, el whiskey americano posee una imagen tradicional y apegada a su territorio, con un cierto fervor rebelde por la elegancia sureña del siglo XIX. A diferencia de los escoceses, sin embargo, en los americanos predominan los colores plateados antes que los dorados, siendo de nuevo el negro y el blanco imprescindibles. El embotellado apuesta por formas más geométricas y angulosas, aunque las alternan adecuadamente con otras más suavizadas.

Japón – Exotismo

identidad visual japanese whisky

Los whiskies japoneses surgieron como una imitación sin ambages de los maltas escoceses. De ellos han mantenido cierto estilo visual, como la preferencia por los colores blancos, negros y dorados, con algún matiz rojo oscuro en la tipografía, y el gusto por un embotellado clásico, de formas redondeadas y sin un excesivo barroquismo en cuanto al diseño.

No obstante, la innovación típicamente japonesa les ha conferido una personalidad propia y un gran éxito mundial. Como no podía ser de otro modo, la identidad de las logomarcas japonesas incluye una combinación de texto occidental y caracteres Kanji, muy presentes en una tipografía de gran tamaño y en tonos negros que destacan sobre el fondo blanco de la etiqueta, lo que a pesar del reciente reconocimiento mundial en forma de múltiples premios, sigue confiriendo a estos whiskies un exotismo que anima al aficionado a probarlos como si de una novedad se tratara, a pesar de que Shinjiro Torii fundó la destilería Yamazaki nada menos que en 1923.

Irlanda – Naturaleza

identidad visual Irish whisky

Irlanda es la tierra verde por excelencia: desde su símbolo nacional, el Shamrock, hasta el día de San Patricio y sus Pints O`Green Beer, pasando por supuesto por lo exuberante de sus paisajes; El whiskey no iba a ser una excepción. Con unas botellas a medio camino entre el Scotch y el Bourbon, el color predominante en la mayoría de logomarcas irlandesas es el verde, combinado con los que ya son colores obligatorios en el mundo del whisky: negro, blanco y dorado.

Las tipografías son más variadas que en los single malts escoceses, aunque los isotipos siguen haciendo referencia a las viejas tradiciones: destilerías, verdes valles y símbolos nacionales abundan, temas clásicos rodeados de los distintos tonos de verde que suponen un canto a la naturaleza. Aunque un escocés jamás te perdonará que bebas whiskey irlandés en su presencia, lo cierto es que tienen una identidad propia que hace que merezca la pena probarlos.

Bueno, y eso es todo, amigos. Espero que os haya gustado este análisis del “oro líquido” por excelencia. Personalmente, entiendo el whisky como un elemento indispensable de la cultura anglosajona, y por lo tanto no he podido resistirme a incluirlo en el blog como lo que es, un trocito de historia y cultura no solo británica, sino de todos los países de habla inglesa y que, además, va extendiéndose poco a poco a otros lugares del mundo (además de los Japoneses, los whiskies canadienses o el hindú Amrut están poco a poco haciéndose un hueco en el mercado internacional…).

Y ahora, con su permiso, me voy a tomar un Lagavulin. Peace and love!

5 thoughts on “Whisky (II): Identidad visual

  1. Fue precisamente una escocesa la que me introdujo en el whisky escoces tras ver como apuraba una vaso con whisky irlandés. Cambió mi Jameson por un Glenfiddich. Nunca volví a probar el Jameson… Nunca…

    • A ver, yo creo que no hay color, aunque irlandeses como el Connemara o la gama alta de Bushmills mantienen el tipo sobradamente. Comparar un malta decente como el Glenfiddich con el Jameson, que no deja de ser un blended del montón… como que no.

  2. Hola estimado David,…!!! Muy interesante el tema de los whiskies, y haciendo una comparación,… se parecen a las variantes del idioma inglés, cada versión, transmite en su esencia, un trozo de la historia y la cultura de la región. Saludos cordiales.

  3. Muchas gracias, Luis, siempre es un placer tenerte por aquí (Los lectores veteranos recordaréis a Luis Rubén Sivori, el autor del excelente recurso http://www.pronunciandoeningles.com/, que ya fue analizado en Yentelman en el post correspondiente).

    Efectivamente, no he querido profundizar en las regiones del scotch, porque daría para mucho y tampoco es un tema al que quiera dedicarle demasiadas entradas en este blog, ya que no es su cometido… pero así es, cada variante del inglés, ya sea British o American English, cockney, scouser, geordie… tiene detrás una historia y una cultura inherentes a la región de donde proviene. Lo mismo pasa con el whisky. Me alegra que te haya gustado la entrada que, aunque transversal, no deja de ser parte del imaginario cultural anlgosajón.

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